COLUMNA DE OPINIÓN DE NUESTRO RECTOR LUIS MUÑOZ: «APRENDIENDO COMO ANDAR EN BICICLETA»

Recientemente el Ministerio de Educación ha anunciado la implementación de un nuevo instrumento de evaluación para acceder a la educación superior: PAES (Prueba de Acceso a la Educación Superior). Este avance, acorde con los tiempos actuales, incorpora la evaluación de habilidades que permiten a los estudiantes no sólo demostrar el saber del conocimiento, sino también el saber qué hacer con toda esa información. 

Cabe mencionar que en muchos establecimientos educacionales, al enfrentar esta prueba, se suele presagiar cierto resultado según la “naturaleza” de la generación que la va a rendir como si en el tiempo, en que hemos sido maestros de estos estudiantes, no hubiésemos logrado ningún cambio en su condición académica, ni personal. Cabe preguntarse entonces qué tan inclusivos son los proyectos educativos y cómo concilian esta vocación con el de las exigencias de logro de resultados en pruebas como el Simce o la futura PAES, así como el grado de conciencia de las familias respecto a las exigencias del colegio hacia sus hijos y las expectativas que tienen de ellos respecto a su educación superior.

Es posible establecer que este cambio va a significar que las instituciones educativas deban replantear su manera de entender el proceso de enseñanza-aprendizaje, buscar alternativas curriculares, de diseño e implementación didáctica, replantear la evaluación de los aprendizajes como una instancia creativa que asegure cambios de conducta permanentes porque no puede ser que nuestros niños y jóvenes sepan nadar, andar en bicicleta o skate, resolver complejos problemas de videojuegos o juegos de estrategia, pero que esto no signifique mucho en su proceso de aprendizaje en la escuela.

Debiera haber una modificación en las motivaciones de los estudiantes y sus familias, en el sentido de que el fin último del proceso educativo, más que conseguir un resultado temporal como la nota en enseñanza media, debería inclinarse a experiencias que le permitan conservar lo aprendido más allá del de la meta a corto plazo. De no ocurrir, seguramente tendremos estudiantes con muy buenas notas de enseñanza media, pero con resultados muy descendidos en este tipo de evaluación.

Este anuncio, unido a los recientes resultados de la PDT, también nos llevan a reflexionar sobre las exigencias y concesiones que se generan en la vida académica de los niños y jóvenes: cómo podemos fomentar una valoración positiva al esfuerzo cuando permanentemente se busca la vía fácil de resolver las tareas o incluso de eximirse de ellas; y cómo tomar mayor conciencia del propio aprendizaje ante una avalancha de estímulos que, a primera vista, pareciera que van en el sentido contrario. Esto sería como rendirse ante los ejemplos de la bicicleta, el nado o el skate.

Finalmente surge la pregunta respecto al tipo de sociedad que queremos construir. Si esta decisión de considerar y potenciar el desarrollo de habilidades se condice con la creación de espacios profesionales y económicos que efectivamente requieran de ellos. ¿Será este cambio el inicio de la transformación de nuestro modelo extractivista a uno industrial, de innovación tecnológica y de producción creativa?

Es de esperar que todos estos cambios logren frutos positivos no sólo para las futuras generaciones, sino que también para la construcción de una sociedad que permita el desarrollo justo de las habilidades de todos y todas, sin distinción alguna.

Publicada en El Diario Austral de Osorno https://www.australosorno.cl/impresa/2022/01/30/full/cuerpo-reportajes/2/

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